domingo, 21 de mayo de 2017

Mía.

He abierto los ojos en mitad de la tormenta
he hallado calma entre rayo y trueno
relámpago y vendaval.

El arroyo de lluvia me ha dado paz
y me he descubierto mirando mi reflejo
en un charquito pisado por el tiempo.

La luz que hace volar el huracán se ha colado en mis pupilas;
también hay tregua en el infierno de agua
que acontece mi cuerpo.

He sentido esa calma
y no quiero esperar
a que cese el dolor.

Ahora soy toda mía
y que llueva
porque me quiero mojar hasta calarme los huesos
y vivirme entera.