domingo, 23 de abril de 2017

Hablo de ti.

Me entristece pensar que no me eliges, porque estoy siempre. 
Que no me luchas, ni deseas que me cumpla, porque estoy siempre.

Para que tú no dudes, estoy ahogada en miedos.
Pienso y re pienso cada una de mis acciones, mis ritmos, vocablos, expresiones
qué habré hecho mal para que me mires diferente
para que ya no apacigües tu sed de mí conmigo.
Estás saciado
y yo sedienta.
Retuerzo mis manos
anudo mi pecho
encauzo mi temor y pienso
te excuso, callo y me miento
haciéndome creer que la resurrección es un hecho
que hay resquicios de luz en este hueco que soy
y que tienes la valentía de indagar hasta colisionar con alguno de ellos.
Ya no hay latir
ni reverberación en tu voz
ni quejidos, pesar y llanto al no entrelazar mis piernas con las tuyas.

Siento que te esfumas
que ya no nace en ti pasión al imaginar juntos nuestros cuerpos
y me entristece pensar que no me eliges
que no me luchas
ni deseas que me cumpla,
que ha volado el tiempo
que han aumentado las distancias
y vuelvo a ese rinconcito que soy yo y mis entrañas
sangre y dolor
siempre hueco.

jueves, 23 de marzo de 2017

Siempre cae dormido después de querernos.
Incluso a mitad de una conversación soñolienta y aletargada.
Cae dormido y yo le mezo
observando el guión que marca su piel
el sereno aleteo de sus pestañas
la ampulosidad rítmica del bajar y subir de su pecho.

Abrazo los dedos de sus manos con las mías
clausuro el inaudible análisis escenográfico de su cuerpo
y caigo en un mundo de ensoñación y cuento
enmudecida por la tremebunda actuación de su ser inquieto
pero en paz.

Tras un lapso de tiempo que, para mí, no ha existido
siento latir sus ganas
despiertando del letargo
y de nuevo
al unísono
volvemos a querernos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

A-dios.

He descubierto que soy más feliz lejos
repleta de incesantes brazos que me acogen y manos que acarician mi corta melena.
Nací donde nací porque la sangre no elige de quien ser
y yo sí elijo de donde soy.
No pertenezco a ésta, mi fértil tierra que tanta lágrima alberga
que florece solo en primavera
y que el sol manda arder cada verano.
Voy y vengo
vuelo, bailo, duermo en camas ajenas y mancho bocas y cuellos que se quedan
mientras me ven marchar.
Mi lugar no es allí donde resta un hueco
ni comprende el espacio ahora vacío del vientre de mi madre.
Tengo pensado un sitito al que ir a vivir donde no sobra ni un milímetro de la piel que me cubre.
Y no es aquí.

Sé que no era tu plan.
Me querías cerca y plantaste mis pies donde no era.
Te perdono. Echaré tus ideas fuera del tiesto
y las raíces
crecerán en aquel lugar
que me cree dueña
y del que elijo ser.

domingo, 5 de marzo de 2017

Me gusta verle desnudo.
Le recuerdo caminando hacia el baño
con la barba incandescente y el culo dando tumbos.
Y cómo sus manos, fuertes como barcos, navegan sin miedo en el mar de dudas que engalanan mis curvas.

Me gusta verle desnudo porque se sonroja cuando le miro
y me pregunta '¿qué?'
y se ríe
y me mira
y yo,
olvido que tampoco llevo ropa
que existe la vergüenza
y que hay mundo más allá
de la intimidad que nos abarca.

Por todo eso y por muchas otras cosas,
me gusta
verle desnudo.

domingo, 5 de febrero de 2017

Van a estallarme los tímpanos
mi cabeza, saldrá disparada como un cohete para aterrizar en tu regazo.
A mis oídos les faltan tren notas
para escucharlas todas
y sólo un grito
para entender el idioma de quien no se quiere y aún así
se miente a sí mismo.

"Tienes que evitar el tema,
hacer como si no pasara nada."
Y lo hago, y esa nada pasa frente a mis ojos
en mis puños
en los suyos
en sus bocas
en mis orejas que claman piedad y un poco de silencio.
Paz. Tregua. Bandera blanca y la calma que dicen precede a la tormenta.

Me voy, me quiero ir, y me voy a ir.
Dime adiós, aunque no veas mi pesar y sólo sientas abandono y dolor.
Ya lo entenderás cuando seas mayor, mamá, sabrás entonces
que no me fui
que salí corriendo.
Dime adiós, voy en busca del silencio.


martes, 3 de enero de 2017

Dedicado a nadie.

Nací repleta de pecas.
Un lunar en la palma de la mano derecha,
bajo el ojo izquierdo
y otro justo donde comienza mi sexo.

Mi madre siempre me dijo que eran el resultado de que el sol
cada vez que me veía aparecer
me tocara con sus rayos.
Y yo me preguntaba qué derecho tenía a rozarme si quiera,
si no le había dado permiso.
Ahí comprendí que mi cuerpo nunca sería mío.

Ahora que soy yo quien me acaricia
quien destruye, tatúa y mima la epidermis que recubre mis músculos
sigo pensando lo mismo
aunque ya no me lo crea.

domingo, 1 de enero de 2017

Y se acabó.

En enero de dos mil dieciséis sentí el amor por segunda vez
a través de un hombre
que también amaba por segunda vez
a una mujer.

La tragedia corrió tras mis talones hasta pisarme;
nos dijimos adiós
y fui libre.
Caprichosa. Violenta. Voraz.
Y muy libre.

Besé muchas bocas
salí a trompicones del armario donde dicen esconder la bisexualidad con ella de la mano
y fui tan libre.

Toqué Madrid y el cielo
desenredé nudos del pelo de amigas que ya no lo son
me conocí en bares sin nombre
perdí trenes
eché chuches en cubatas
y bebí cerveza con pajita.
Pero libre.

Sincera hasta rabiar,
hechicera, bruja, beata.
Promiscua y deslenguada.

Acerté tres de veinte
y fallé otras tantas.
Perdí la vergüenza
hice el amor entre las montañas
me tatué a todas las mujeres bajo el pecho
y quise
quise mucho
y quiero
me quiero mucho.

Dos mil dieciséis
un año que deja de ser
que ya no es
pero que ha sido tanto
que aún siento el cosquilleo en mi estómago
tras el estallido
de la traca final.