Me entristece pensar que no me eliges, porque estoy siempre.
Que no me luchas, ni deseas que me cumpla, porque estoy siempre.
Para que tú no dudes, estoy ahogada en miedos.
Pienso y re pienso cada una de mis acciones, mis ritmos, vocablos, expresiones
qué habré hecho mal para que me mires diferente
para que ya no apacigües tu sed de mí conmigo.
Estás saciado
y yo sedienta.
Retuerzo mis manos
anudo mi pecho
encauzo mi temor y pienso
te excuso, callo y me miento
haciéndome creer que la resurrección es un hecho
que hay resquicios de luz en este hueco que soy
y que tienes la valentía de indagar hasta colisionar con alguno de ellos.
Ya no hay latir
ni reverberación en tu voz
ni quejidos, pesar y llanto al no entrelazar mis piernas con las tuyas.
Siento que te esfumas
que ya no nace en ti pasión al imaginar juntos nuestros cuerpos
y me entristece pensar que no me eliges
que no me luchas
ni deseas que me cumpla,
que ha volado el tiempo
que han aumentado las distancias
y vuelvo a ese rinconcito que soy yo y mis entrañas
sangre y dolor
siempre hueco.