Intento dormir, pero el insomnio es el ser más poderoso que conozco.
Aún no sé de una guerra que no gane,
y la mía la perdí hace tiempo.
Cierro los ojos
y se me vienen tantas cosas a la mente que no puedo evitar abrirlos.
Esa es su mejor arma.
Ataca con recuerdos que duelen,
y añoranzas que matan.
La música ya no ayuda,
no me calma.
Sólo desliza los ruidos de mi cabeza bajo ella,
pero no los calla.
¿Qué debo hacer?
Yo sólo quiero dormir.
Desparecer unas horas del mundo
que me marea con tanta vuelta.
Quizá sólo debo desconectar
esa parte de mi cabeza que piensa.
Pero es tan difícil pararla
que creo, no dormiré jamás.
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