Al oído.
Dímelo bajito.
Que la noche no se entere que has vuelto.
Y que el miedo se marche de mis sábanas,
porque ahora estás tú.
Susúrralo a los cuatro vientos,
quiero que todo el mundo sienta que ahora no te sueño
porque eres mi realidad.
Baja a por el periódico, que es domingo
y quiero que los vecinos sepan de mi relación amor-odio con el destino
que ahora te trae de vuelta.
Sube las persianas, que el sol nos acaricie con su luz persiguiendo el amor que regresa con tus ojos negros,
y que ahora me miran como antes.
Cierra la ducha, que hoy te baño con mis besos;
después del tiempo ausente no dejaré que el agua te toque sin mi permiso.
Al oído.
Dímelo bajito.
- (He vuelto, y esta vez para quedarme).
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