Recuerdo la inocencia de unos labios que no besan
que suplican valentía
y que piden amar a los cuatro vientos.
Recuerdo el deseo de unas manos que no acarician
esculpen su anhelo
y rezuman pasión en cada trazo de pintura.
Recuerdo el temblor de una mirada
que observa desde lejos
y dice todo lo que calla
cuando el silencio se escapa.
Recuerdo el vacile de unas piernas que perdieron el rumbo
caminan sin ir a ningún sitio
pasean por mares desconocidos
que nadie en su sano juicio querría conocer.
Recuerdo las ganas de un alma joven
desbordante de ilusión
y con los miedos perdidos en alguna parte
en la que olvidó también cómo amanecer.
Recuerdo el frío de un invierno que no viene
delimitando la vida a su espera
sabiendo que no llega, pero está por llegar.
Recuerdo un 'yo' sin vida
marchita y con la primavera bajo la cama
con sonrisas de papel
y un 'alguien' que le falta.
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