No quiero nada
que no, que no.
Sólo tumbarme y dejar correr el tiempo
escuchando los segundos chocar con personas sin prisa
que como yo
no quieren cerrar el grifo
y deciden esperar.
Correr en dirección contraria
al destino.
Con la verdad por delante
y sin poder alcanzarla.
La mentira pisándome los talones
y yo cansada de huir.
Quién será el que me arranque
la tristeza a mordiscos.
Que me haga quedarme
aunque yo quiera marchar.
Que consiga hacerme olvidar
la hora en la que amanece.
Y por dónde sale el sol
porque lo único que me importa
es a qué sabe
su corazón.
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