domingo, 28 de febrero de 2016

Alimaña y profecía.

La boca del lobo es toda mía.
Me quedo aquí a vivir.
Mira, he plantado arboles y las flores comienzan a nacer.

Ya están marchitas,
el placer de florecer les ha cansado
no quieren saber de lujuria,
ni de correrse,
ni de gritar entre espasmos.

Son flores
marchitas.

Y yo vivo en la boca del lobo,
y hundo mis manos en la tierra que habito
y me empapo del calor que los gritos
desprenden
y llueven mensajes acuchilladores
que penetran mi epidermis
y atraviesan mi carne.

Soy el pecado que nunca quisiste cometer,
y me cometo sola,
y rezo al dios en el que todos creen
y bailo entre esqueletos con vida que respiran
y juran profesar esas lecciones que regalan con suspiros.
La justicia y la envidia van de la mano,
gloriosas embaucadoras
plagadas de poder.
Yo las vi nacer,
entre mis azucenas y margaritas
en el jardín del edén,
ese que ahora está entre mis piernas
listo para salir ardiendo y envejecer
hasta que el último hálito,
el aliento de este lobo
que me cedió su boca y su saliva
y sus garras y sus heridas
decida
perecer
y yo,
entre muerte y espanto,
alegría y santos,
volveré a buscar un lobo
o un águila o una serpiente
y seré pico, pluma y espada
veneno y colmillo.

La inmortalidad de quién no vive,
mas te hace renacer.

5 comentarios:

  1. Ya nos los contaron hace tiempo: 'Las flores ya están muertas'.

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    1. Me recordó a una frase que leí hace tiempo, o que escribí, no me acuerdo. Que regalar flores es regalar flores muertas, marchitas, con fecha de caducidad. Perpectivas, supongo.

      (Vi esta respuesta de casualidad, pero blogger no me notifica si respondes los comentarios =( =( =( )

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  2. No sé qué hacía que no estaba aquí antes. "Soy el pecado que nunca quisiste cometer y me cometo sola".

    Me quedo a leerte, a que me inspires.

    Un abrazo,
    S.

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    1. Más vale tarde que nunca, y espero que te quedes mucho tiempo.
      Un abrazo enorme.

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