martes, 31 de marzo de 2015

No te necesito, he aprendido a abrazarme.

Ayer encontré un bufido tuyo
de los que soltabas cada vez que mi ignorancia te exasperaba
y que yo compensaba con un suspiro y un beso en la mejilla.

Lo encontré escondido, como queriendo ser olvidado.
Se convirtió en suspiro tras uno de mis besos.

Ayer escuché September, esa canción disco que tanto odiabas
que yo bailaba en ropa interior con las cortinas hasta arriba, bañándome de sol
y de la que tú huías bajando a por el pan.

Casi no la recordaba, sonaba al rencor que le tenías.
Bailé como nunca.

Ayer probé esa mezcla de salsas que tanto asco te daban
que siempre quise saborear, atravesar la barrera de lo común
y las cuales nunca me dejabas comprar.

Poco me faltó para abandonar, sabían a miedo.
Acabé con ellas.

Ayer empecé ese libro que tan poco te gustó
al que señalabas con desprecio, haciendo crecer mi curiosidad
y que quisiste tirar en un par de ocasiones.

Agazapado tras tus cuadernos inacabados, temblando de placer a tu marcha.
Nos corrimos juntos antes del quinto capítulo.

Ayer volví a ser yo,
la chica retenida en tus brazos
consolada con tus penas
arropada por tus celos
querida por nadie
-ahora
querida por sí misma-.

Ayer olvidé quien fuiste
y recordé quien era.

domingo, 15 de marzo de 2015

Los versos son para los poetas, y yo no sé escribirte.

Quería perderme contigo en las galerías.
Contemplar el arte
sin dejar de mirarte.
Y sin pestañear, escucharte hablar
dejándote llevar por la pasión que la pintura
crea en ti.
Las esculturas tan perfectas
pulidas
marmóreas
que evocan en mí mil y una formas
de desnudarte
y volverte a contemplar
como un cuadro de Dalí
o una majestuosa figura de Miguel Ángel.
Después tomarte de la mano
guiarte hasta algún rincón donde
besarte a escondidas
y dejar que vuele el tiempo
o se derrita el sol
y quemen nuestros labios
ardiendo en cientos de besos.
Salir del museo corriendo
para no perder el último tren de vuelta
a la realidad
sabiendo que llegar tarde es
nuestro mayor deseo.

Y que después de todo
sólo sean sueños míos
porque nunca pisamos un museo
ni abandonamos el mundo un segundo.
La prisa te conmovía
e ignorar si volvías
me destrozaba el alma;
sobretodo si te escribo ahora poesías
que sé no leerás nunca.
El arte no fue hecho para recrearlo
y nosotros,
en un intento de hacerlo nuestro
nos descorazonamos. y ahora estamos
cada uno en un extremo:
tú con mi corazón
y yo llenando el hueco de mi pecho
con pinturas que manchan más que alivian

y me recuerdan que no soy poeta
y que tú conmigo, ya no rimas.

sábado, 7 de marzo de 2015

Nadie te echará de menos, menos tú.

Mira estas fotos que te hice y en las que parece que mi reloj, ese que hace años no funciona, ha detenido el tiempo.
El sol se revolucionó ese día, permitiendo que me quitase el abrigo y que te hablase de primavera. Y mírate, sonriendo, olvidando que los planetas alineados no nos dejarían despedirnos como quería.

Siempre quedará la suerte de tenernos.
Nunca tendremos la suerte de olvidarnos.

Las nubes llegaron, nosotros nos fuimos y me quedan estas fotos. El café es amargo porque ya no estás, aunque cuando estabas no era más dulce, pero sabía mejor en compañía.
Qué vértigo le tengo al recuerdo. Llegaste muy alto y no sé cómo bajarte sin caer al vacío del olvido.

Te comiste un trocito de cielo y no me diste a probar de tus labios.
No me pidas que me quede a esperar cómo llega la noche, conoces mi miedo a la oscuridad y se me agota la paciencia.

Enséñame a dormir sin soñarte, mis pesadillas me echan de menos; quieren que vuelva a ser suya.
Qué caos tan bonito el nuestro, nudos hasta en las pestañas y miedos hasta en la ropa - desnudémonos y hagámoslos pedazos.

La inercia de escucharte y cerrar los puños, como si fuese a escaparse tu voz.
El desorden de mis ideas, que ninguna caricia arregla.
La caída de mis rotos en tus descosidos, que no pegan ni con besos.
El vivaz latido de mi corazón, al ritmo del crujir de tus dedos.

Con un hilo de estrellas fugaces te pedí un deseo
cruzando el corazón a ver si esta vez la casualidad me devolvía el favor
pero sólo me dejó amaneceres deshechos
y tú lejos
y yo sin creer en las coincidencias
porque sé
que me pasaste por algo.

domingo, 1 de marzo de 2015

Entrevérsame despacio.

Voy a suplicarte
que me dejes marchar,
porque yo
ya no quiero
morir en tus esquinas,
no quiero ser contigo.

Olvídate de aquél mañana que prometimos
juntos;
sólo quedan cenizas
de aquél fuego que fuimos
y arde en mí.

Ha soplado el viento,
ya ni siquiera restan las cenizas
de los orgasmos
melódicos
de nuestra vida anterior.

Se lo llevó todo
los recuerdos,
las caricias;
ni nuestro aliento vive
porque dejamos de vivir
al separar nuestros cuerpos.

Pero mejor así,
olvidados los vestigios del ayer,
los caminos separados
se preparan para caminar
opuestos.

Aunque nunca pensamos
que los opuestos se atraen
y que
nuestro encuentro
era inevitable.


Texto escrito a medias con Allana (conócela aquí)

sábado, 21 de febrero de 2015

Turista entre versos.

Era un turista
viajando sin rumbo por tu espalda
encontrándolo en tu cintura
para acabar perdiéndome entre tus piernas.

Volé tan cerca de tus ojos
que como Ícaro acabé en ascuas
aterricé en tus mejillas;
se me hicieron cenizas las ganas.

Si naufragar significa
hundirme en tu pecho
que callen las sirenas
que yo quiero ahogarme en tu corazón.

Era un turista
salvando las distancias
entre tus manos y mis pechos
encajados como misterios
sin resolver.

Era un turista
acampado en tus pestañas
contemplando las estrellas
escondidas en tus ojos.

Era un turista
en busca de sentido
de la orientación
con tus labios como brújulas
como guía, tu voz.

Me perdí en el laberinto de tus
pensamientos
tu risa a destiempo
tus sueños incumplidos
y mis ganas de volar
aun sin alas.

martes, 17 de febrero de 2015

Quiero ser contigo.

Pasa que
quiero ser tormenta
sólo por verte relucir
bajo mis relámpagos
y gemir al ritmo de mis truenos.

Pasa que
quiero ser pájaro
por volar en tu cielo
cantar en tu ventana
y anidar en tu pelo.

Pasa que
quiero ser precipicio
para que rompas tus olas
en mi boca
y bajes tu marea
hasta mis piernas.

Pasa que
quiero serlo todo
contigo
por ser algo
que esté a tu altura
de vértigo.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Quédate, esta vez prometo hacerlo mal a propósito.

No te olvidé, pero era más fácil fingir no recordar tu nombre
que gritar lo mucho que te extraño.
Y aún me faltas
en el frío que no siento
en la chispa del cigarro al fumar
en cada gota de lluvia que resbala por mis mejillas
en el traspiés que doy allí donde caí al conocernos
en las palabras que no te escribo por miedo a que no las correspondas.

No te olvidé,
pero es más fácil desconocerte
que quererte a escondidas.