lunes, 20 de enero de 2014

Dicen.

Dicen que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana.

¿Quién fue el gilipollas al que se le ocurrió semejante estupidez?

Porque hasta donde yo sé, tú pegaste un portazo, y de las ventanas ya me encargué yo;
porque lo único que no podías quedarte era mi soledad.
Porque ya te llevaste bastante,


¿o acaso mi corazón te parece poco?

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