sábado, 31 de mayo de 2014

Silencio roto por un abrazo a la oscuridad.

Nadie ve que estoy hecha a base de trozos que encuentro en el suelo de habitaciones sin dueño, mezclados con la ropa del día anterior y la dignidad que pierdo por ahí.
Ya ni eso sé conservar.

¿Sabes?
Era más sencillo dejarme querer por ti que por desconocidos que sólo meten mano bajo mi falda, sin mirar si quiera si mi corazón está preparado para una noche más en compañía de la soledad.

Aún no sé cómo fui capaz de caer en las garras del anonimato, poniéndole nombre a los orgasmos que no siento.
Mi cuerpo se retuerce bajo la ausencia de cariño y sobre el exceso de caricias;
que tú dabas a mi alma, y ahora todos dan a mi cuerpo.

Qué diferente son ahora las cosas.
Tomo decisiones, pero sin pararme a pensar en qué dirección.
Al final acabaré como siempre, buscando consuelo en el fondo de una botella de whisky y abrazada por los recuerdos contigo, mientras me quiere sin querer otro que no tiene nada que ver con el amor.

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